Imagen Alpargata Naufraga
Como enloquecer a un marido en tres actos (I)

Luis Chumaceiro

Publicado el martes 9 de julio de 1996 en la pagina A-7 de El Nacional

A Anna Mercedes, mi mejor inspiración

¿Que mejor prueba de amor que casarse con una mujer?

A pesar de nuestros sacrificios y pesares ellas se las ingenian, con la malicia y crueldad del que es débil, para atormentarnos con premeditación, alevosía y constancia. Todo es valido para enloquecer a un marido bueno y fiel.

Lo tradicional es que comience con trucos sencillos. Esconderte las llaves de la casa cuando estas apurado, despertarte con golpes a media noche inventado que roncas, decirte que todo se te olvida cuando nada te dijo, es solo el comienzo de un buen trabajo.

Te dice que no cree en el Día de los Enamorados, que es solo otro truco del comercio para lucrarse. Luego, al pasar el día sin recibir ni ramo ni regalo, te espera llorando su desgracia:

-Vida, ¿que te pasa?
-Es que ya tu no me quieres.
-¡Que dices! Si yo te quiero tanto...
-No te acuerdas de mi el Día de los Enamorados...
-Pero tu me dijiste...
-Ves que no me quieres, te estaba probando.

De esta forma usted queda en deuda, con remordimientos, arrepentido, pensando en enmendar un error que no ha cometido. Otro mecanismo típico en esta primera etapa del proceso es atacar su sueño.

Seis de la mañana. Abre las cortinas, prende el televisor, te quita la sabana.

-¡Déjame dormir!
-Levántate que tengo que arreglar la cama.
-Me acosté tarde leyendo. Espera un poco, por favor...
-Tu no tienes derecho a dormir mas que yo, levántate de una vez.
-Es que hoy no doy clase.
-¡Claro! Yo si tengo que levantarme a vestir a las niñas.
-Es que yo trabajo todo el día...
-Tu no quieres una esposa, lo que quieres es un servicio.

Así, tan sencillo, ella te controla en base al chantaje moral, eres suyo, estas indefenso. Para las esposas si eres feliz algo anda mal. Trata de enloquecerte y te culpa de querer hacerlo con ella. Depilarse con tu afeitadora, mojar tu toalla por las mañanas, apretar el tubo de pasta de dientes por la mitad, todo el closet para su ropa y una esquinita para la tuya, son los detalles que convierten a cualquier hombre normal en un ser golpeado por la angustia y la tortura. Todo es intencional.

-Estás gordo.
-Claro que si, desde que me case contigo.
-¡Ay! Yo soy la culpable, siempre yo...
-Vas a empezar otra vez con tus tonterías.
-Ahora me insultas, ahora soy tonta.
-Basta ya, ¿vas a empezar otra vez?
-¡No me hables en ese tono! No quieres dialogar, no me haces caso, me tratas como a una loca... ¿Por que no me respondes? Chumaceiro, responde...

Después de la luna de miel, y en casos extremos durante ella, cualquier pregunta es una trampa, cualquier gesto una emboscada. Para hacerte enloquecer vale todo. Si crees que esto termino, espera hasta el próximo, es solo el comienzo.