Imagen Alpargata Naufraga
Como enloquecer a un marido en tres actos (II)

Luis Chumaceiro

Publicado el martes 16 de julio de 1996 en la pagina A-7 de El Nacional

A Anna Mercedes, aunque me haya abandonado

Por ahí una tal Corin Christie, o algo parecido, anda escribiendo sobre mi, el amigo admirado de ustedes, indicando que le quito la respiración y concentración, al tiempo que sostiene que destruyo el concepto de amor y todo lo hermoso con mis temas recurrentes. Además, con una sospechosa dualidad, afirma que debo ser muy infeliz, reprimido, limpio y ex alumno del Opus, recomendándome una asesoría en materia sentimental y el consejo del párroco respectivo. Al margen de la incógnita que me produce como consiguió tanta información sobre mi vida privada, lo único que le falto adivinar es que soy "calderista", debo advertir que una decisión fundamental en mi vida es no caer en provocaciones de mujeres. Máxime si existe la duda de que estamos en presencia de un transexual que utiliza una firma de mujer para escribir sus artículos. Es probable también que la compañera de pagina sea una espía de un gobierno preocupado por mis continuas alusiones al tema sexual. Si algo hay que reconocerle a nuestros gobernantes es su "comportamiento femenino" en el diario devenir. No señor, no cederé a ningún tipo de presiones. El hecho de que mi mujer me haya abandonado a raíz de mi ultimo articulo, que mis pequeñas hijas no quieran darme el beso mañanero, que mi madre y abuelas renieguen de su descendencia y que mi secretaria ya no use minifalda, no impedirá la redacción del Segundo Acto que ustedes tanto esperan.

 

SEGUNDO ACTO

Si usted esta casado con una mujer normal, ha vivido en múltiples oportunidades sus halagos y mimos cuando quiere que le compres algo:

-Chumi, ¿quieres algo de comer? Te prepare tu plato preferido. Hay caraotas, tajadas, chivo en coco, paticas de cochino y queso de cabra con aceite de oliva...
-Me compraste Gatorade y Toddy?
-Claro mi cielo, también tenemos huevos chimbos y sardinas con leche condensada de postre...
-¡Que rico! Ahora dime cielo: ¿que quieres?
-¿Como? ¿Crees que todo lo hago por interés? Tu siempre te portas mal conmigo. Eres un canalla. Bueno en realidad hay dos esculturas de Luis Barreto y Guillermina Leon y un cuadro de Mercedes Elena Gonzalez... son solo cinco millones de...

-¡...ño!

Amigo mío usted cayo en la trampa, por demás esperada. Complázcala. Compre las esculturas, el cuadro, lo que a ella se le antoje. Si usted cree que por tal hecho seguirá siendo cariñosa, si asume que habrá un cambio en su vida, si tiene la esperanza de una tregua, esta equivocado. Después de los regalos, como buena chantajista, perdón mujer, será mas cruel e inexorable. La situación puede ser peor, quizás le pida que la acompañe de compras.

-¿Te gusta este vestido?
-Muy bonito, es rosado es muy elegante.
-A mi no me gusta el color... Y este negro, ¿te gusta?
-Muy bonito, ese negro es muy elegante...
-A mi no me gusta el diseño... y este color salmón, ¿te gusta?
-Muy bonito, ese color salmón es muy sexy...
-A mi no me gusta, es demasiado atrevido...

Al final, después de veinte pruebas y haber agotado a la pobre vendedora, se compra el primero, aquel rosado del cual no gustaba el color. Al salir de la tienda le recriminará:

-Mañana regreso para cambiarlo. Es que tu me pones muy nerviosa...

En ese momento te interrogaras a ti mismo: ¿Dios creo a la mujer por error o a propósito?

La respuesta es sencilla: "Dios es perfecto".